Existe una, a mi parecer cierta, concepción generalizada que afirma que la literatura es una de las mejores y más intensas formas de viaje. Si bien se trata de una expresión no literal, cabe mencionar que es cierto que existen múltiples obras que nos han hecho caminar por lugares lejanos, misteriosos, ciudades que ya podemos decir que conocemos sin haberlas, realmente, visitado.

En las siguientes líneas, haremos un repaso de siete lugares del mundo que constituyen mucho más que el mero escenario de las tramas de siete obras literarias y que, a causa del éxito de tales historias, han comenzado a recibir oleadas de turistas en las últimas décadas.

  • Barcelona. Carlos Ruiz Zafón, “La sombra del viento”.

11805_1_la_sombra_del_viento-9788408079545Comenzaremos por la capital catalana, elemento esencial en todas las novelas adultas de Carlos Ruiz Zafón. El autor propone, desde “La sombra del viento” a “El prisionero del cielo” una Barcelona fantasmagórica, gótica, sombría y misteriosa. La ciudad se proclama desde sus páginas como un paraíso desolado, lleno de marginados, enfermos, poetas, libreros y amantes de los secretos, en un tono gris pero a la vez realmente atractivo.

Desde las Ramblas (calle de ladrones y mercaderes en sus historias) a los múltiples cafés literarios entre los que se mueve su protagonista, Daniel Sempere, pasando por los palacetes modernistas de las familias burguesas de principios del siglo XX, Carlos Ruiz Zafón viste Barcelona de encanto tardío, de misticismo y de oscuridad, algo que ha conquistado a centenares de visitantes, quienes han disfrutado de la ya existente ruta turística de “La sombra del viento”.

  • Verona. William Shakespeare, “Romeo y Julieta”.

16056822Resulta irónico que París siga siendo proclamada como la ciudad del amor cuando es Verona, una pequeña ciudad medieval al norte de Italia, el escenario de la más famosa de las historias de amor imposible. Romeo y Julieta, desdichados amantes y protagonistas de la obra de teatro más versionada de la historia, vivieron, crecieron, se enamoraron y murieron en esta villa de callejuelas empedradas y antiguos palacios renacentistas.

La ciudad acoge cada año a miles de turistas quienes, habiendo o no leído la tragedia shakespeariana, visitan la denominada “casa de Julieta”, un palacio medieval reconstruido en museo moderno y que al parecer, perteneció a la familia Cappelletti, inspiradores de los Capuleto presentes en las páginas de William Shakespeare. Resultan muy interesantes, tanto el balcón que adorna la fachada de la construcción (en el que tradicionalmente se ha dicho que tuvo lugar la famosa escena de la declaración de Romeo a su amada) como la estatua de bronce de Julieta, de la cual se dice que otorga buena suerte a quien le toque el pecho derecho.

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Balcón y estatua de Julieta (Verona).

Asimismo, como muy bien se explica en el filme “Cartas a Julieta”, existe una tendencia a que los turistas dejen cartas de amor a Julieta, con el fin de que ella consiga que sus historias de amor sean eternas.

  • Londres. Sir Arthur Conan Doyle, “Sherlock Holmes”.

16886El detective más conocido de la literatura inglesa, Sherlock Holmes, vive en el 221B de la calle Baker en Londres, Inglaterra. Junto a su fiel compañero, el doctor John Watson, soluciona complicados crímenes utilizando la razón y la más compleja capacidad de deducción, mientras se enfrenta a su mayor enemigo, el profesor universitario y antagonista de la saga, James Moriarty.

Sir Arthur Conan Doyle retrata el Londres de finales del siglo XIX con gran maestría, mostrándola como una ciudad en la que todos tienen algo que esconder. La siempre nebulosa ciudad del Támesis acoge múltiples lugares presentes en toda la saga detectivesca: el hogar de Watson en el 9 de Queen Anne Street, el circo de Oxford, el Café Royal en el 68 de Regent Street (en el que el detective recibe una tremenda paliza en “La aventura del cliente ilustre”), la comisaría de Scotland Yard…

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El Big Ben y las casas del Parlamento

El encanto y la fascinación que este erudito investigador privado amante de la ciencia, la literatura, la filosofía, la química y la anatomía ha producido en lectores de todas las épocas y lugares ha sido una gran vía de explotación turística de la ciudad, la cual no solo nos ofrece el museo de Sherlock Holmes (situado en el ficticio domicilio del personaje), sino también rutas organizadas por interesantes lugares de Londres.

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Estatua de Sherlock Holmes  en la calle Baker (Londres).
  • París. Victor Hugo, “Los miserables” y “Nuestra Señora de París”. 

8414643034506Resulta evidente que París es una capital literaria, sobre todo en las obras de los autores románticos, escritores maravillados por la lengua francesa y el modo de vida libre y pasional del país. Victor Hugo, autor de espléndidas obras como “Los miserables” y “Nuestra Señora de París” (base que toma el film de Disney “El jorobado de Notre Dame), relata un París de sufrimiento, de necesidad, de enfermedad y engaño en el que también es posible la caridad, el amor y la redención de los pecados.

Como uno de los máximos exponentes del romanticismo francés, se pone de lado de los perdedores, de los marginados y los más humildes (la gitana Esmeralda, el ex-preso Jean Valjean, el deforme jorobado Quasimodo, la delicada y desafortunada prostituta Fantine o la enamorada y no correspondida Éponine). Es llamativo cómo esta urbe de perdedores no se corresponde con la actual concepción que tenemos de París como lugar de moda, lujo, fama y glamour.

Notre Dame Cathedral, black-and-whiteLa ciudad del Sena aporta dos escenarios clave en las obras de Hugo: por un lado, la catedral de Notre Dame (único lugar en el que los personajes pueden escapar de sus problemas y ser realmente protegidos por el poder divino, pidiendo a la Virgen María perdón por sus pecados y protección), llena de pasadizos secretos y terroríficas gárgolas que personifican el mal humano, y por otro lado, las recónditas callejuelas parisinas, en las que las prostitutas venden su cuerpo a cambio de pocos francos, donde los mercaderes estafan a sus clientes y donde se realizan reuniones clandestinas acerca de cuestiones relacionadas con la política.

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Gárgolas de la catedral parisina.

Aunque el París de hoy en día diste mucho de lo que fue hace dos siglos, abundantes oleadas de turistas invaden la ciudad cada día, con ganas de rescatar algo del espíritu de aquellos “profetas” que reivindicaban los cuatro ideales bohemios: verdad, belleza, libertad y amor.

  • Madrid. Camilo José Cela, “La colmena”. 

324346La icónica novela de Camilo José Cela, escrita en los años cincuenta y proclamada como una de las mejores 20 novelas españolas por el periódico El Mundo, toma cuerpo en el Madrid recién salido de la dura guerra civil. En esta historia en la que se mezclan vencedores y vencidos, ricachones dedicados al ocio y astutos mendigos que deben echar mano de su ingenio para sobrevivir un día más, presos en estado terminal y prohombres del régimen, se nos presenta la ciudad como un escenario desolado, un lugar triste, vencido y sumido en la más cruenta de las decadencias. Es un paraje frío, de castañeras y cócteles en los cafés burgueses del centro, de familias separadas por asuntos políticos y de rebeldes que se saltan lo establecido por la más tradicional moral puritana.

hqdefaultMadrid no sabe, o no quiere, o no puede salir de la lastimera atmósfera que tiñe sus calles, y pese a que a lo largo de la novela aparecen ciertos momentos más o menos alegres, o esperanzadores, el tono melancólico y de pérdida está presente en toda “La Colmena”.

3xiguAunque no se presta especial atención a lugares concretos de la capital española, sí que viajaremos, de manos de los más de cien personajes de la novela, por los lugares tipo de toda narración en la España ambientada en los años cuarenta: prostíbulos, cárceles, billares, pensiones y casas de citas, iglesias y plazas de mercado y sobre todo, el relevante Café de doña Rosa, lugar ficticio y punto de encuentro para todos los personajes.

La obra, hoy en día conocida por casi todos los españoles y censurada durante unos años, supone un viaje en el tiempo a un doloroso pasado no tan lejano, una historia que aún provoca heridas y que es imprescindible recordar.

  • Tetuán. María Dueñas, “El tiempo entre costuras”. 

portada_el-tiempo-entre-costuras_maria-duenas_201411271145La novela “El tiempo entre costuras” catapultó en 2009 a su autora, María Dueñas, a la cumbre de la literatura actual, convirtiéndose en el mayor descubrimiento literario de la narrativa española del siglo XXI. La historia, que ha seducido a jóvenes y a adultos por partes iguales, cuenta la historia de superación de Sira Quiroga, una ingenua y débil costurera madrileña engañada por un hombre que se ve, poco antes de la guerra civil española, sola y sin recursos en Tetuán (capital del, en aquella época, protectorado español en Marruecos). A lo largo de la novela, Sira trabajará como modista, mujer de negocios, espía y dama de la alta sociedad hasta transformarse en una poderosa, valiente y luchadora mujer que pelee por la justicia y la libertad.

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Imagen de Tetuán en los años 30.

“El tiempo entre costuras” cabalga entre Madrid, Tetuán y Portugal, pero la ciudad marroquí es el escenario predominante en esta historia. Se nos presenta como un lugar de intrigas, lujo, estraperlo y negocios sucios, crímenes, vestidos de alta costura, recepciones y cenas en la embajada española, donde las mentiras mejor construidas se convierten en verdades y donde con suerte, ingenio y trabajo, nos es posible resurgir de nuestras cenizas. Sira conocerá, entre cócteles y reuniones, a poderosos cargos políticos y a sus esposas, y trabajará como fuente de información para el gobierno americano mientras trate, desde la distancia, conocer lo que le ha ocurrido a su familia en Madrid.

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Rosalinda Fox y Sira Quiroga en Tetuán.

El éxito de la historia dio pie a la realización y emisión de una miniserie protagonizada por Adriana Ugarte y Tristán Ulloa, producción rodada en los lugares en los que se ambienta la novela y en la que se muestra el contraste entre el lujo imperialista occidental y la miseria de los criados y nativos marroquíes.

  • San Petersburgo. León Tolstói, “Anna Karenina”.

libro_1357812544Anna, esposa de Alekséi Karenin (un alto funcionario del gobierno ruso) es, junto a la Emma Bovary de Gustave Flaubert, la más conocida adúltera de la literatura “reciente” (la primera fue Helena de Troya).

En “Anna Karenina”, novela del prestigioso León Tolstoi, se cuenta el ascenso y la caída de esta heroína, enamorada del conde Vronski, un atractivo aristócrata cuyo cuestionable amor la lleva a alejarse de su familia para sumirse en una espiral de discriminación, desgracia y caos. Anna Karenina, mujer culta y educada de la alta sociedad de finales del siglo XIX, deberá sufrir, a causa de su adulterio, el rechazo y repudio de la hipócrita élite de San Petersburgo, capital cultural y cosmopolita de la rusa zarista (Moscú era simplemente la capital política).

spb38San Petersburgo es, en todas las novelas de Tolstói, la cuna de la más rancia y ajada aristocracia, el lugar en el que las apariencias son concebidas como algo superior a la libertad o la felicidad, en la que todos viven una vida distinta a la deseada por el miedo al qué dirán. Esta urbe fría, afilada, nociva y agresiva supone una cárcel para la protagonista, una mujer valiente que decide ser fiel a sus sentimientos y que será condenada a la vergüenza por sus antiguas “amistades”. Los ambientes en los que la historia se desarrolla son lugares que destacan por el lujo, la elegancia y la opulencia: las casas aristocráticas en las que se realizan las reuniones sociales, las galerías, restaurantes y establecimientos para la gente adinerada, la estación de tren de Vítebsk (como metáfora literal y figurada de huida)…

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El novelista ruso critica, por lo tanto, una sociedad anclada en el pasado, cruelmente envidiosa, que conoce sus numerosos vicios y que sin embargo, se cree ejemplo de moral y conducta: una aristocracia que desea la felicidad y que condena a quien la consigue, por puro rencor y resentimiento.

papel-pintado-40989Estas obras literarias nos han dado la posibilidad de conocer lugares cercanos o lejanos de un modo mucho más interesante, íntimo y especial, haciendo que estas ciudades formen parte, en una mayor o menor medida, de nuestro imaginario cultural. Puede que nunca visitemos Verona, pero siempre la asociaremos al más puro e indestructible de los amores que Shakespeare nos legó; Londrés será para nosotros una ciudad de detectives, de misterio y crímenes por resolver, mientras que la desenfrenada suntuosidad de San Petersburgo resonará en nuestra cabeza gracias a la desdichada historia de la rebelde Anna Karenina…

Queda probado, por lo tanto, que es posible viajar con la literatura, pues se trata de un lujo asequible gracias al cual resultará factible visitar el París de Esmeralda o las mezquitas de Tetuán a través de, básicamente, tinta y páginas.

Mikel Ortiz de Zarate.

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