Cuando la mayoría de la gente piensa en el término “escritor” lo equipara a una persona reconocida o famosa que ha escrito un libro con un fin lucrativo. Lo definen también como una persona que escribe para entretener y transmitir ideas o sentimientos. Parece que hoy en día todo el mundo puede ser escritor, pero, ¿es realmente así? ¿O se necesitan ciertas cualidades para serlo?

Personalmente, creo que no todos estamos capacitados para escribir. Se trata de una cuestión de pasión y dedicación, que hay que ir puliendo. Muchos son los jóvenes que empiezan con pequeñas muestras de lo que saben hacer en blogs, en concursos o en alguna revista de literatura. Así, poco a poco, se va aprendiendo de los errores hasta convertirse en un verdadero escritor. Ahora bien, ¿qué caracteriza a un buen escritor? Las respuestas pueden ser muy diversas, pero aquí muestro algunas de las que, en mi opinión, son esenciales:

Un buen escritor debe tener sed de conocimiento y, por ello, leer aún más de lo que escribe. No cabe duda de que debe tener unas nociones mínimas sobre literatura y que su lectura tiene que ser variada, pero a su vez, me parece importante ahondar en cuestiones sobre los propios autores. Al fin y al cabo, los jóvenes de hoy en día aspiran a ser como ellos e incluso superarlos (recordad que nada es imposible), por lo que no está de más investigar sobre sus vidas y saber qué fue lo que les empujó a escribir. Junto a esto, ha de ser un gran observador, que analice cada una de las obras minuciosamente y llegue a su esencia, para así, sacar todo el jugo posible.

El escritor debe tener ansia por escribir. Quiere expresar sus sentimientos y todas aquellas ideas que tiene en su cabeza de una manera ordenada. Una obra es una construcción muy compleja, por lo que requiere habilidad. Cualquiera que se haya puesto a escribir (tanto una obra extensa como un texto corto) ha podido comprobar que no es una tarea fácil y que lo escrito necesita ser releído hasta que quede como uno desea. La imaginación y el ingenio también ocupan un papel importante, pues lo que se escriba no solo tiene que atraer, sino que tiene que destacar sobre los demás. Eso solo se consigue teniendo un estilo propio que se va adquiriendo a medida que se practica.

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Cita del poeta Pablo Neruda que puede interpretarse como objetivo principal de su oficio.

Antes de ponerse a escribir, todo escritor debe tener un propósito: ¿A qué aspiro? ¿Qué quiere leer el lector? ¿Qué quiero contar? Hay una cantidad inmensa de preguntas que pueden hacerse los jóvenes que deciden empezar a escribir. Sea cual sea su objetivo, lo más relevante es tenerlo claro para poder ir superando todos los obstáculos que puedan surgir por el camino. De hecho, ser escritor no es algo que suceda de la noche a la mañana.

Una vez puestos sobre papel, es imprescindible ser claro para hacer la lectura lo más amena posible. Se debe tener en cuenta que hay lectores de todos los niveles y que lo escrito pretende ser entendible. Esto no quiere decir que haya que ser simple, sino que un buen escritor ha de saber como expresar lo que quiere de la manera más atractiva y fácil posible.

Sin duda, el rasgo esencial de un escritor –o futuro escritor- es la constancia, pues no se debe tener miedo, y mucho menos pensar en el fracaso. Como la filósofa Simone de Beauvoir decía: “escribir es un oficio que se aprende escribiendo”. Además, y al igual que en otras facetas de la vida, jamás se va a poder agradar a todas las personas. Así pues, no hay nada mejor que seguir adelante, pase lo que pase, y no perder las ganas de mejorar lo anterior para poder llegar al éxito.

En definitiva, todos sabemos que no existe una receta para convertirse en un buen escritor. No se trata de sentarse durante horas delante de un papel a la espera de inspiración, sino que hay que sentirlo y desearlo de corazón. Al fin y al cabo, un verdadero escritor escribe para ser feliz.

 

Aida Rey

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